‘Alfombra Roja Palace’ no le gusta ni a mi abuela

Cuando Alfombra Roja Palace llegó a nuestras vidas, el único consuelo existente era que el target o público objetivo del espacio pudiese rememorar viejos tiempos y, quién sabe, sentirse atraído por una nostalgia televisiva suficiente como para argumentar su existencia. Sin embargo, la sorpresa llegó cuando hablando con mi abuela sobre este cuestionado formato, llegamos a una misma conclusión: está pasado de moda.

De tez cansada y rostro sufrido, las ocho décadas que lleva a sus espaldas son evidentes día a día, no obstante, continúa realizando la misma rutina que hace 50 años. Mujer nacida en tierra de viñedos y arraigada en la Castilla profunda, siempre ha sido defensora de lo patrio, de lo de siempre. Vamos, como la mayoría de su generación. A priori es el público más típico de TVE, el que sigue viendo Cine de Barrio y añora las galas voluminosas de la etapa más ferviente de la corporativa más antigua de nuestra televisión. En cambio, algo está haciendo mal TVE cuando ni la poca esperanza que le queda, en cuando a audiencia se refiere, huye de sus propios contenidos.

Le digo que se siente mientras descansamos, que quiero preguntarle por “el programa de La 1 que echan los sábados por la noche”. Ésta asiente y entre cojines me confiesa que “porque me dijiste tú que lo viese, que sino…”.

“¿No te gustó, abuela?”, le comento intrigada. “Está pasado de moda, muy repetido, tenían más gracia los programas de antes”. Le pido que se explique. “Es que no lo entendí, se me hizo muy lento. Ángel Garó nunca me ha hecho gracia y Jaimito no estuvo mal del todo pero no sé qué hablaba de una tableta o algo así”.

- Bueno pero también hubo teatrillos (sketches) de los que te gustan.

- Sí, mira, eso sí. La chica rubia que los hace (Silvia Gambino) me gusta mucho. Pero es que lo de la pizza ya lo he visto en otros programas.

- Vamos, que era como ver Noche de fiesta, ¿no?

- No. Noche de fiesta estaba mejor. Los trajes, las actuaciones, todo.

- Pero la dinámica de ambos programas es similar.

- Sí, yo creo que los caballos siguen siendo los mismos. ¿Qué hace un animal sobre un escenario? A mí que me lo expliquen.

- El toque español.

- Pues que lleven jotas, pasodobles, no caballos. ¿Eso a quién le gusta?

-  También hubo flamenco…

La conversación comienza a ponerse seria y opto por redireccionar el tema hacia los presentadores. Ellos, muy cuestionados en la primera gala, así como la ausencia de Nerea Garmendia desde la segunda, centran mi curiosidad. “Yo también hubiese huido”, responde cuando le explico que la vasca decidió poner fin a su andadura en el programa por otro compromiso profesional. ”Para presentar, lo hago yo de cualquier manera también”, continúa. “Estuvieron muy lentos, tardaban mucho entre actuación y actuación y no tenían gracia”.

- Entonces no te gustaron tampoco.

- No estuvieron a la altura de un programa así. Juncal Rivero y la otra chica que salía con ella (María José Suárez) sí lo hacían bien.

- Pues Juncal salió en el primer programa como madrina de los niños que cantaban o bailaban.

- Ah, ¿sí? Pues no la reconocí. Que también esos… Cambié de canal hasta que se acabó.

- ¿Entonces no lo viste entero?

- Se me hizo muy pesado. Terminé por irme a dormir.

Le digo que es suficiente, que su opinión es muy interesante y finaliza con un “oye, a mí por esto no me van a meter en la cárcel, ¿verdad?”. La tranquilizo. Una opinión no es (o no debería) ser cómputo suficiente para llegar a esos extremos. Ahora bien, deja patente que algo no funciona cuando ni el propio público al que va dirigido el programa se siente cómodo frente al televisor.

Alfombra Roja Palace llega desteñida y con polvo sobre la superficie. Que se logre limpiar o no, veremos, depende de tiempo; el cual, por cierto, en televisión concluye pronto.

Miriam Puelles

Dicen que nací con un mando a distancia bajo el brazo, pero ni así pude evitar ver a Leticia Sabater hacer flexiones por televisión. Sin embargo, no todo fue malo. Aprendí a imitar a Lina Morgan, me creí un genio de lámpara con Paz Padilla, cantaba “*furor furor nana nana nanara*” a todas horas y siempre quise participar en ‘Soy el que más sabe de TV del mundo’. Tal vez por ello ahora me dedico a escribir sobre mi adorada pequeña pantalla. Y, tal vez por eso, hice de ello mi modo de vida.

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