Gran Hermano 16: ¿Debe volver tan pronto?

El regreso de Gran Hermano es inminente. Telecinco ha decidido no conceder este año el menor respiro al género del reality show. Tras encadenar el último GH con una edición sorpresa y exitosa de GH VIP —y éste a su vez con Supervivientes— la cadena vio que no era suficiente y aprovechó el tirón que habían tenido ambos concursos para probar suerte con uno low cost que ha naufragado por completo: Pasaporte a la isla. Ahora, se prevé para principios de septiembre el estreno de la decimosexta edición del reality por antonomasia, pero ¿no es poco acertado lanzar tan pronto otra tanda de telerrealidad después del reciente fracaso?

Gran Hermano es un programa que lleva quince años en antena y que mantiene un gran número de fieles que le han acompañado hasta en sus peores momentos, cuando el formato daba síntomas de estar quemado y los enredos para reavivar polémicas no convencían. Pero pese al bajón de la edición número 12, el giro de tuercas de la edición 12+1 pegó a los espectadores a la pantalla, y aunque los datos no fueron malos en la edición 14, ha sido en la última edición 15 (que tuvo a Paula como ganadora) cuando el programa ha vuelto a despuntar en audiencia. De hecho, y contra todo pronóstico, los espectadores se quedaron con ganas de más y convirtieron a la sucesiva edición VIP en todo un fenómeno que colmó de contenidos a la cadena durante su emisión.

Sin embargo, a diferencia de la versión con famosos, el formato original con anónimos no deja tan exhausta a la audiencia como sí lo hizo GH VIP o también Supervivientes. La magia de GH se mantiene viva gracias a la autenticidad de sus historias y sus sinceros protagonistas: gente de la calle y no personajes conocedores del mundillo de la televisión, o más bien, del universo Telecinco. El público puede volver a tener ganas de un reality donde los concursantes no manejen el medio como lo hacen los famosos, ni sean conscientes de que son parte de un espectáculo, sino que simplemente se dejen llevar.

realities2015

Por ello, se podría decir que GH se ha convertido en un programa de telerrealidad natural, mientras que los otros concursos constituyen uno más prefabricado. Los concursantes de Gran Hermano transmiten a la audiencia un romanticismo y una cercanía que en un reality de personajes conocidos es casi imposible. Sin ir más lejos, la historia de amor entre Paula, Omar y Lucía en GH 15 resulta inimaginable en la frenética pero agotadora versión VIP, que tuvo como eje central a Belén Esteban, la cual llegó a colmar la paciencia de buena parte de la audiencia.

Una nueva edición de Gran Hermano es, sin duda, lo que necesita la cadena de cara a la nueva temporada, ya que sólo un programa así puede proporcionar aire fresco al quemado género. Que el nuevo GH sea un éxito dependerá de las novedades que se incorporen; que sigan sorprendiendo a la audiencia con nuevas mecánicas y pruebas, y que sobre todo, el casting sea capaz de convencer en su conjunto y que no abuse de personajes resabiados o del poligonerismo más propio de Mujeres y hombres y viceversa.

Víctor Santos

Polifacético, aficionado al humor y a escribir. Estudiante de publicidad. No sabe cantar, no sabe bailar, pero no se lo pierdan

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