MAREA CRÍTICA: Tiburones publicitarios

He decidido cambiar el rol del artículo y hablar de un tema que nos acompaña a diario a través de todo aquello que les llega a nuestros ojos y oídos. Hablo de la publicidad, y la más que reiterada competencia desleal que existe entre las diferentes marcas. El BOE enmarcado en una normativa Europea reguló la competencia en las marcas, principalmente para proteger a las mismas de otras, así como a los consumidores de que se les provoque cierta confusión en cuanto a los productos que utilizan habitualmente. Se dice que se protege a las personas con «cierta» vulnerabilidad social o económica de las marcas. ¿Realmente es así?

Todos recordamos el caso de Don Simón contra Granini, ese anuncio que requería a Granini que dijera de dónde salía su zumo y que levantó tal polvareda que hasta los enanitos del jardín de Melendi tuvieron que huir. De siempre es sabida la pelea entre grandes como Mediaset y Atresmedia, los cuales utilizan al espectador para ver quién de los dos grupos “mea más lejos” y que, además, resulta inquietante, ya que demuestra que para las cadenas de televisión solamente somos números y que cuando ven uno de esos números se convierte en billetes.

También tenemos a dos grandes de la comida rápida que desde que tenemos consciencia están en la lucha por llevarse el dinero de los fanáticos de la fast food, hablo de Burger King y Mcdonalds. ¿Cuántos anuncios recordamos de uno echando porquería al otro y viceversa? El último contraataque de Burger para acabar con el payaso más famoso del mundo es poner servicio a domicilio de sus productos. Burger King ha contratado a personal de entrega a domicilio en prácticamente toda España para facilitarnos la subida de kilos. ¿Responderá Mcdonalds de alguna forma a este último jaque del rey de las hamburguesas?

Aunque siempre nos fijamos en las grandes marcas, existe competencia desleal en las marcas pequeñas, de barrio. Supongo que habréis escuchado que el carnicero del barrio os ha dicho alguna vez: «mi carne es de las vacas que tengo en el pueblo mientras que la carne de la carnicería Fulanito viene de otro país». Eso también es publicidad desleal, aunque no lo creamos por el mero hecho de que viene de nuestro carnicero de toda la vida. Y en esa pequeña competencia desleal no entramos porque siempre nos vamos a fiar más de nuestro vecino que de aquel que vive en la acera de enfrente. Ahora, si pedimos que las grandes marcas dejen sus batallas y se preocupen por el bienestar del personal, creo que debemos empezar por esos pequeños detalles desleales del día a día que todos cometemos.

Existe otro fenómeno en cuanto a publicidad que en muchos casos pasa desapercibido, es el Product placement o Publicidad por emplazamiento. Esto consiste en que las marcas insertan dentro de un guion o secuencia una marca o producto. Digamos que es una forma sutil de meternos publicidad. Todos recordaremos algún caso de comprar un producto porque nos suena haberlo visto en tal programa, o bien que cuando nos cuesta decidir entre dos marcas de un mismo producto escogemos el más popular, el cual suele ser el que sale en mitad de series y programas.

Existen muchos casos de este fenómeno. En series como Hospital Central ya se veían marcas por doquier y se hacía publicidad de grandes nombres. Uno de los casos más llamativos y actuales es el de un capítulo de la última temporada de la serie Community que dedican por completo a una marca de coches, y donde toda la trama gira en torno a ella y a sus vendedores. También recordamos series como Física o Química en las que aparecía la marca de un ordenador portátil en primer plano durante unos segundos o esas series americanas a través de las cuales las marcas se promocionan “disimuladamente”. Todos pensábamos que ya que las marcas utilizan las emisiones para promocionarse el número de pausas publicitarias bajaría radicalmente, pero la verdad es que no es así. Un programa o serie sigue en canal si los anunciantes ven que tiene huevos de oro; si los anunciantes ven que los espectadores van a comprar sus productos. ¿Cuántas veces hemos comprado un producto por internet y nos ha aparecido el canal en el que lo hemos visto? Eso no es casualidad. Estamos vendidos ante las grandes marcas, y ni el BOE ni los gobiernos van a impedir que siga imperando el reino del consumo delante de nuestras pantallas, delante de nuestros ojos y delante de nuestros pies.

Alazne Villar

De un lugar parecido a Invernalia, animadora sociocultural y turística de profesión, voluntaria de trinchera y 2.0 por vocación, snob seriefila y geek por diversión; a ratos humana y a ratos zombie, seriéfila a jornada completa y horario flexible. ¿Qué hago aquí? El día que lo averigüe dejaré de escribir… (en busca de la perfección).

1 Comentario

  1. Belennites 05/08/2015 at 22:02 -  Responder

    Publicidad…gran articulo Alazne!!!! tambien gran debate..gracias a ella pode.os ver muchos canales gratuitos pero….ufff da mas pereza ver una serie con 50 cortes de publicidad que levantarse a las 6 denla mañana… ojalá tuviesemos una publicidad de calidad

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