Amor, libertad y visibilidad: personajes LGTB en la ficción española

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Cayetana Guillén Cuervo interpreta a Irene en El ministerio del tiempo, uno de los últimos iconos lésbicos de nuestra ficción.

El día Internacional del Orgullo LGBTI se celebraba el pasado 28 de junio y con él comenzaban actos, actividades programadas y un calendario de diez días en los que Madrid y diferentes puntos del mundo se llenan de visibilidad y libertad. No solo este colectivo toma las calles, sino que también logran obtener su hueco en las ficciones de nuestro país. A lo largo de la historia, varios personajes de este colectivo son los que han marcado un antes y un después en la pequeña y gran pantalla. Hoy, y con motivo de la semana del Orgullo LGTBI, queremos repasar algunos de ellos.

Hospital Central fue de las primeras ficciones en dar cabida a un personaje lésbico y la primera en emitir una boda entre lesbianas. Sus protagonistas, Esther y Maca. Esta última, interpretada por Patricia Vico, marcó un antes y después en la visibilidad de este colectivo en televisión. Su personaje, una pediatra que aterriza en Madrid y a la que la vida le cambia en cuestión de poco tiempo, se convirtió en un referente en ficción.

Rompiendo estereotipos históricos y dando espacio a un personaje lésbico en plena movida madrileña de los años 80, Cayetana Guillén Cuervo se adentraba en El ministerio del tiempo. A pesar de que su personaje ya dejó clara su sexualidad en una de sus primeras escenas junto a Aura Garrido, en la tercera temporada los directores quisieron resaltar nuevamente la figura de Irene Larra —papel interpretado por Cayetana— y dar una mayor visibilidad a una trama lésbica en un ambiente histórico.

Si alguna serie fue pionera en ser una ventana de libertad gay, esa fue sin duda alguna Al Salir de Clase. Quién nos diría que Alejo Sauras —al que todo el mundo recuerda por su papel de ligón en Los Serrano— sería uno de los primeros actores en dar vida a un personaje gay, Santiago. Su historia con Rubén, (Bernabé Fernández), las dudas sobre su homosexualidad, los problemas de pareja y sobre todo la aceptación por parte de su entorno y de los espectadores fueron fundamentales para el desarrollo de este perfil que conquistó a la audiencia en 1997. A raíz de la naturalidad de este personaje nuestra televisión fue normalizando esta orientación ofreciendo nuevos perfiles que todos los fans recordarán. Fidel —interpretado por Eduardo Casanova en Aída— o Fer en Física o Química han sido otros grandes iconos homosexuales de la pequeña pantalla.

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Javier Calvo visibilizó los problemas a los que se enfrentan los jóvenes homosexuales en el instituto en Física o Química.

Este último, encarnado por Javier Calvo, logró enamorar a todos los telespectadores con su interpretación en la serie de Antena 3. Fer, un chico de barrio al que marginaban en el instituto, se convirtió en uno de los personajes más queridos de la ficción. Aunque al principio tuvo que oírse calificaciones como «bicho raro» en el Zurbarán, su trayectoria y el paso de los años lo convirtieron en otro más. Salidas del armario, amores, desamores y dudas sobre su sexualidad sirvieron para visibilizar la complejidad a la que se enfrentan muchos gays en los centros educativos de nuestro país.

Si de transexuales hablamos, la que fuese coordinadora del área de transexualidad del PSOE después de la aprobación de la Ley de Identidad de Género, Carla Antonelli, dio a conocer su transexualidad en El Síndrome de Ulises gracias a su papel de Gloria. Rompiendo con los estereotipos y regentando el que fuese el bar de la exitosa ficción, su personaje —que era difícil de llevar teniendo en cuenta que se trataba de una comedia en el que podía ser un blanco fácil— logró que la exposición de su orientación fuese totalmente verdadera ya que hasta la propia actriz señaló que se sentía identificada con muchas de las situaciones que interpretaba. No sabemos si su papel terminó inspirando a Telecinco o no, pero actualmente la cadena de Vasile cuenta con el perfil transexual de comedia por excelencia. Víctor Palmero da vida a Alba Recio en La que se avecina, transexual que pasa sus días haciéndose un hueco en un edificio en el que existen varios roles de personalidades, desde aquellos que la quieren como es hasta sus propios familiares que piensan que «el niño se ha desviado».

La pequeña pantalla también ha querido dar cabida a bisexuales que el pasado año se hicieron notar. Ana Fernández se metía en la piel de Carlota en Las chicas del cable, una joven de padre militar y madre un tanto sumisa que descubre que siente algo más por la que en un principio es su amiga. Ana Polvorosa y su personaje Sara, que se define como «un hombre atrapado en un cuerpo de mujer», convierten esta historia en una trama de poliamor, bisexualidad y transexualidad en la que también toma protagonismo el novio de Carlota.

Por último, la gran pantalla también nos ha regalado personajes bisexuales dignos del recuerdo. Anna Castillo se convertía en Susana Romero en La Llamada, ópera prima de Los JavisCon un campamento religioso como escenario principal y con una bisexualidad declarada entre valentía y seguridad, este papel le daba su segunda nominación a los Goya aunque, en esta ocasión, no sería ella quien lo levantase. De haberlo hecho hubiese pasado a la historia de nuestro cine, ya que sería el primer Goya otorgado a un personaje LGTBI.

Aunque, por desgracia, dentro y fuera de nuestro país nos queda mucho por lo que luchar para que el colectivo LGTBI termine siendo uno más, poco a poco la ficción se convierte en un estupendo altavoz para conseguirlo. Gracias a nuevas generaciones de directores, directoras, actores y actrices que quieren contar historias de verdad, la ficción española está visibilizando cada vez más la realidad diaria de este colectivo. Con esta nueva oleada, todas las identidades u orientaciones que existen van normalizándose en la industria audiovisual. Ante este gran avance solo nos queda confiar en que siga siendo así para todos los que están y para los que vendrán.

Mireia Sánchez

Valenciana pero viajera por el mundo. Periodista. Colaboradora en varias revistas online. El micrófono, mi pasión, la cámara amiga con derecho a roce, y un papel y un bolígrafo, mis mejores aliados. Persiguiendo un sueño pero con los pies en la tierra.

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