Entrevista a Julia Navarro: «El problema de la España de hoy no es Franco»

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Foto: Juan Manuel Fernández

Para cualquiera que esté cerca del mundo de los libros o sea un apasionado de la lectura, poca presentación de Julia Navarro hace falta. Es una de las escritoras españolas más populares y que más libros vende, no solo en nuestro país sino fuera de él, y cada libro que publica es un éxito seguro en ventas. “Tú no matarás” es su nueva novela y la historia arranca en la España de la posguerra teniendo como escenarios principales Madrid, Alejandría y París.

En un momento en que aún se habla de la Guerra Civil y de dónde deberían reposar los restos de Franco, la autora nos hace un hueco en su agenda para poder hablar con nosotros de su nuevo libro y recordar el contexto histórico donde crecen sus personajes en este trabajo que ya es uno de los más vendidos.


TITULARES | Entrevista a Julia Navarro

«No puede ser que un dictador tenga un mausoleo y tampoco puede ser que se le lleve a la catedral de la Almudena»

«Estamos en un momento de cambio y confusión en el que lo viejo no termina de morir y lo nuevo no termina de nacer»

«Me he peleado bastante con los guionistas porque de repente no reconocía mi novela»

«No tengo un ego tan alto como para pensar que puedo tener cierta influencia»

«Las mujeres no dejamos de escribir de lo mismo que escriben los hombres, de la vida y de las pasiones que anidan en el ser humano»


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Foto: Juan Manuel Fernández

P. “Tú no matarás” nace en el contexto histórico de la España de la posguerra, ¿cómo surge el origen de la novela?

Siempre digo que yo no escribo novela histórica, escribo novela de personajes, lo que pasa es que toda historia tiene que transcurrir en un contexto. No aspiro a contar la historia de la Guerra Civil, lo que pretende “Tú no matarás” es ser un viaje a la parte más recóndita del ser humano, que es lo que pretendo hacer en todas mis novelas y lo que me interesa. En este caso quería hacer una reflexión sobre el peso de la conciencia y utilizar la venganza como un elemento que está dentro del ser humano.

P. ¿Hemos sanado ya las heridas de la Guerra Civil española?

Yo creo que sí. Franco está muerto, de manera que ochenta años después de la Guerra Civil la gente está pensando en los problemas del presente y del futuro. Eso no significa que no tengamos que conocer la historia y saber de dónde venimos, pero el problema de la España de hoy no es Franco. Sería realmente absurdo pensar que el problema de la sociedad de hoy es Franco, porque tenemos muchos problemas.

P. ¿Hay que sacar a Franco del Valle de los Caídos entonces?

Sí, claro que sí. Es insoportable que el dictador esté enterrado con sus víctimas. Se le saca, se le entrega a su familia y se acabó. No puede ser que un dictador tenga un mausoleo y tampoco puede ser que se le lleve a la catedral de la Almudena, donde acuden personas de todo tipo y de toda ideología que no tienen por qué encontrarse con la tumba de un dictador. A un sitio público el cadáver de Franco no debe ir. El Gobierno y el Estado tienen instrumentos legales suficientes para impedir que se le entierre en la Almudena.

No podemos tantas décadas después tener a Franco en el centro de nuestras preocupaciones. Hace cuarenta años que vivimos en un país democrático y hace cuarenta años que todos tenemos libertades. Otra cosa muy importante es que el Estado tiene la obligación de ayudar a las familias que tienen a familiares en las cunetas a recuperarlos y que los puedan enterrar dignamente donde consideren oportuno.

P. ¿Puede que justo el que haya familias que no tengan dónde llorar a sus familiares fallecidos durante la Guerra Civil sea una de las claves por las que sigue estando tan latente este periodo de nuestra historia?

Yo creo que sí está solucionado el conflicto de la sociedad con la guerra. La sociedad española en su conjunto puso punto y final a la pesadilla y al horror del franquismo con la llegada de la transición. Otra cosa es que aún haya cosas que solucionar, pero yo no creo que la sociedad española esté aun dándole vueltas al problema de la Guerra Civil y lo que han sido estos cuarenta años. Hay dos cosas que resolver: ayudar a las familias a recuperar a sus seres queridos y que un dictador tenga un mausoleo.

P. Dices que una de las claves para escribir este libro ha sido recordar todas las conversaciones que escuchabas de niña sobre este tema, ¿qué es lo que más recuerdas?

Cuando se me ocurrió la idea de escribir sobre el peso de la conciencia empecé a escribir “Historia de un canalla” y “Tú no matarás” en paralelo y para este segundo me encontré con que tenía que buscar información sobre cómo era la España de los años cuarenta. De alguna manera, mientras buceaba en ese pasado de repente me daba cuenta que me venían flashes a la memoria de mis abuelos hablando de vez en cuando en voz baja o de mis abuelos contando cómo habían sido esos años. También tengo que decirte que tampoco les prestaba mucha atención porque, como todos los niños cuando son pequeños, mientras los mayores hablan tú estás a otras cosas, pero sí que me han venido muchos recuerdos. Ahora me doy cuenta de cómo bajaban la voz para hablar de esas cosas.

P. Si dentro de muchos años alguien escribiese una novela situada en el contexto histórico actual, ¿qué sería lo que más se remarcaría?

No lo sé, cada momento histórico tiene sus propios paradigmas. Seguramente muchas de las cosas que hoy nos pueden parecer muy importantes veremos cómo lo novelan los novelistas del futuro y qué es lo realmente importante. Si yo tuviese que novelar algo, que ya lo hice de alguna manera en “Historia de un canalla”, apuntaría como lo más tremendo que hemos vivido en los últimos años la crisis de dos mil ocho. Eso ha sido una sacudida al mundo que conocíamos; ha hecho que se derrumben todos los cimientos que se habían construido después de la Segunda Guerra Mundial, todos los paradigmas se han venido abajo de manera que estamos en un momento de cambio y confusión en el que lo viejo no termina de morir y lo nuevo no termina de nacer. Si dentro de treinta años siguiese viva me gustaría poder novelar cuáles han sido las consecuencias de ese derrumbe de un modelo de sociedad que dábamos por absolutamente sólido.

entrevista julia navarro tu no mataras franco posguerraP. Te he escuchado decir que esta novela ha supuesto un desgarro emocional bastante fuerte para ti, ¿qué ha sido lo más difícil?

Lo más difícil ha sido cuando me sumergí en recrear la España de los cuarenta. De repente era encontrarse con un paisaje desolador. No solamente porque se acababa la Guerra Civil sino por la brutalidad del franquismo, con la represión tan absolutamente brutal y los fusilamientos. La parte vencedora de la guerra no se conformó con ganar, sino que hizo un daño inmenso a todos aquellos a los que había derrotado. Lo de los fusilamientos es algo que me sobrecoge y pienso en todas esas familias que habiendo perdido la guerra tenían a un padre, a un hermano o a una tía en una cárcel y estaban pendientes de si les daban el indulto, les dejaban en libertad o les fusilaban. Ponerme en la piel de mis personajes y en la piel de lo que sucedía en esos años terribles para mí tuvo una especie de desgaste emocional muy fuerte que es lo que hizo que “Tú no matarás” la guardara en un cajón en dos mil trece y no la retomara hasta dos mil dieciséis.

P. Y hasta llegaste a perder el manuscrito final con las últimas correcciones…

Qué desastre. Corrijo siempre en papel y tenía impresas mis mil páginas y me había pasado unos meses corrigiendo. Cuando terminé me dispuse a llevar el texto con las correcciones a la editorial, me metí en un taxi y al llegar vi que me las había olvidado en ese taxi. En ese momento me di cuenta de que debo ser muy mayor, porque no hice nada de lo que las chicas jóvenes de mi editorial me decían. No había pedido el taxi por ninguna aplicación, no había llamado a ninguna compañía de taxis, no había pedido el ticket, no había hecho nada de lo que me decían que tenía que haber hecho. Llamamos a todas las compañías y a través de las redes preguntaron si alguien se lo había encontrado. Fuimos todos los días a objetos perdidos, puse la denuncia y nadie me lo ha devuelto. Ya no sirve de nada porque la novela está publicada, pero me gustaría recuperarlo. No te imaginas la sensación de desolación profunda que me produjo.

P. Movistar+ está adaptando tu novela “Dime quién soy”. ¿cómo ha sido tu relación como autora del libro con el proyecto?

Manifiestamente mejorable. Es muy difícil para un escritor dejar que su libro se transforme para llevarlo a la televisión. El lenguaje audiovisual es distinto al lenguaje literario, de modo que lo que uno cuenta en un libro no se puede contar en una serie. Me he peleado bastante con los guionistas porque de repente no reconocía mi novela, pero no significa que los guionistas no sean buenos profesionales. No reconocer mi novela en su totalidad me ha costado mucho. Ahora estamos en la fase final y se tiene que empezar a rodar a principios de año. Hemos llegado a algunos acuerdos en los guiones y todavía tienen que terminar los últimos, pero para mí ha sido una experiencia complicada y yo supongo que los guionistas me odiarán.

P. “El mundo” ha publicado una lista de las mujeres más influyentes de la cultura y tú apareces en ella como escritora, ¿cómo lo recibes?

Con absoluta distancia. Yo soy una persona que escribe y no se me ocurriría pensar que tengo ninguna influencia.

P. Estamos acostumbrados a que los más influyentes siempre sean personajes televisivos, cantantes o del mundo de la interpretación, pero es evidente que alguien que vende tantos libros merece estar en una lista de personas que influyen en la gente

No sé cuál puede ser mi grado de influencia, sinceramente. Yo estoy muy agradecida a los lectores que hasta ahora me han acompañado en todos mis libros, pero no estoy segura de si influyo en ellos. No tengo un ego tan alto como para pensar que puedo tener cierta influencia.

P. Para terminar, Julia, ¿se valora de la misma manera a los hombres que son escritores con respecto a las mujeres que escribís?

En la sociedad todavía hay una especie de resabio machista, todavía hay hombres que no leen libros de mujeres porque creen que son libros para mujeres, lo cual es una gran paradoja. Los grandes personajes literarios femeninos son obra de hombres, desde Antígona, Madame Bovary, Ana Karenina… todas son creaciones de hombres y es curioso que haya algunos que tengan el prejuicio de leer libros de mujeres pensando que las mujeres escribimos cosas raras que solo nos pueden interesar a nosotras; esa mirada machista todavía existe. No significa que a la hora de publicar las mujeres tengamos algún problema para hacerlo. Las editoriales publican en función de sus intereses y no en función de si el manuscrito que les llega es de un hombre o de una mujer. Al final las mujeres no dejamos de escribir de lo mismo que escriben los hombres, de la vida y de las pasiones que anidan en el ser humano.

Mario Temiño

Nacido en Madrid. Parte creadora. Entrevisto y escribo sobre libros en YourWay Magazine. Cine. Televisión. Técnico en producción audiovisual y aficionado a escribir y leer en mis ratos libres.

2 Comments

  1. Míriam Gago 19/12/2018 at 00:57 -  Responder

    Genial entrevista!

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