Analizamos las seis propuestas candidatas a representarnos en Eurovisión

Y llegó el día. Esta tarde, a través de un encuentro digital en la web de RTVE, hemos podido conocer las canciones candidatas a representar a España en el festival de Eurovisión, y la sensación es un pelín menos amarga que el día que se publicaron los adelantos. Sin embargo, no hay nada nuevo bajo el sol: seguimos en el día de la marmota, dando palos de ciego y sin saber muy bien hacia dónde dirigir los esfuerzos para conseguir el triunfo eurovisivo. A simple vista parece que nadie encargado en TVE del festival conoce la música que se escucha actualmente en este país, porque a pesar de la apuesta juvenil, poco hay que represente el variado panorama musical español. La intención es buena, o al menos es mejor que otros años, pero falta mucho camino por recorrer para llegar a tener una preselección que no se parezca a las de hace unos años. Más autenticidad, más innovación, más nivel artístico, pues solo así conseguiremos quitarle a Eurovisión el estigma que tiene para muchos artistas del país.

De momento, vamos a analizar los temas de los 6 aspirantes que se juegan el pasaporte a Estocolmo en la gala que emitirá TVE el 1 de febrero.


XUSO JONES

Xuso Jones ha debido pensar que Mans Zelmerlöw es su modelo a seguir, y no sólo nos trae una suecada de las grandes sino que además su tema tiene una producción que recuerda a éxitos anteriores del ganador de Eurovisión como Cara mia, salvo que esa canción se presentó en el 2007… Así que si la canción de Xuso suena actual, que baje Dios y lo vea. ¿Dónde están los compositores de Auryn o alguna boyband de corte similar para el murciano? El caso es que Victorius llega tan tarde como llegó Edurne con Amanecer intentando hacer algo que ni nos pertenece ni es nuevo. Un descarte del Melodifestivalen, porque ni si quiera habría pasado a formar parte de los seleccionados del show sueco.


ELECTRIC NANA

Pese a toda la pose y el intento, falta fuerza en Now, el tema synthrock de Electric Nana, así como una melodía que enganche. No sabemos muy bien por qué Electric Nana no ha tirado por ese lado pop-folk amable y juvenil que tantas alegrías le ha otorgado con I won’t stop, tema de su último disco que le da alguna que otra vuelta a este. Sin embargo, el tema de Electric Nana tiene un toque alternativo interesante y su personalidad pizpireta (la de la cantante, Mónica, una grata sorpresa) puede dejar una participación divertida y fresca. Eso o pasar desapercibida… Una puesta en escena alocada ayudaría a que esto no sucediera, sin lugar a dudas.


SALVADOR BELTRÁN

Este muchacho presenta una canción para ser cantada en el Día de la Paz de los colegios de toda España. No hay casi nada destacable de este aburrido y simplón tema con intención “buenrollista”. Dias de alegría es justo eso, una canción random de alguno de esos cantantes que siempre suenan en los lip-dubs que algunas familias hacen en la comida del domingo. Hasta Que me quiten lo bailao de la simpática Lucía Pérez tenía más posibilidades…


MARÍA ISABEL

Ni gusto ni estilo. María Isabel apuesta por un tema más propio de ser cantado por una Lucía Parreño en bolos por discotecas de pueblo que en el escenario de Eurovisión. Que se puede ser choni y hacer una canción de aires latinos sin ser tan cutre está comprobado: Adelén y Bombo son el mejor ejemplo. Pese a todo, la melodía de La vida solo es una es una de las más pegadizas y ella es conocida, o eso creemos… ¿Pero dónde quedó la frescura y el desparpajo de la María Isabel de Antes muerta que sencilla? ¿Por qué ese empeño en lo petardo (que no “petardada”, que hubiese sido mucho más divertido)? ¿Y por qué no se le da la oportunidad que se merece a Melody, otra niña prodigio hecha mujer, pero mucho más racial y potente?


BAREI

Una desconocida Barei viene a salvar los muebles de esta preselección. Gracias al toque de pop barroco que recuerda a éxitos recientes como Rather be no resultaría raro escuchar el Say Yay de Barei en las radiofórmulas. Por tanto, estamos ante el tema que suena más actual de todos (aunque para eso no hace falta correr mucho). Su estribillo cumple y engancha a la primera (que de eso se trata) y el principio es bastante épico (no sin embargo el final), pero poco sabemos de la cantante y del carisma que pueda desprender encima del escenario. La canción no suena a ganadora pero sí rebosa la energía suficiente como para imaginarla haciendo un buen papel en Estocolmo. El voto del público parece que se dividirá entre la apuesta por los cantantes con más fan base adolescente, pero el jurado nacional, en el caso de estar bien elegido, y el internacional, pueden jugar un papel esencial para que la chica vaya a Eurovisión.


MAVERICK

La cosa este año va de mensajes positivos. Maverick pide Un mundo más feliz y en la letra de este tema de pachangueo dice que «la gente me sonríe». Es imposible estar tan eufórico como el cantante con una canción que huele tanto a refrito del Caribe 2001. Si el propósito era parecerse al Bailando de Enrique Iglesias (como parece indicar el principio de la canción) alguien debe decir a Juan Magán, el autor del tema, que no lo ha logrado. Aunque la canción tenga ciertas perspectivas de futuro en las verbenas de verano no es lo más apropiado para Eurovisión, por muy “de aquí” que quiera sonar, que no es mucho. Ramón en 2003 quedó en décimo puesto y a día de hoy suena más en la onda del actual Marc Anthony que este intento del ex concursante de La Voz.

Víctor Santos

Polifacético, aficionado al humor y a escribir. Estudiante de publicidad. No sabe cantar, no sabe bailar, pero no se lo pierdan

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