DETRÁS DE LAS CÁMARAS | El montaje: La importancia de transmitir con la imagen

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Así es una sala de montaje y postproducción de cine

El séptimo arte español esconde verdaderas joyas que han logrado marcar historia en nuestro cine. Infinidad de películas son recordadas aún con el paso de los años debido al increíble resultado que tuvieron tanto en taquilla como fuera de ella. Parte de este éxito viene dado por el trabajo del equipo que se esconde detrás de las cámaras, pero también por quienes se atreven a situarse delante de ellas. Todo lo que estos objetos audiovisuales recogen llegan a las manos de ellos, los que unen todo y le dan forma a lo que luego terminará siendo un largometraje.

Aunque un gran número de personas desconocen la tarea específica que desarrollan los montadores y montadoras de cine, es importante matizar que su trabajo comienza en el mismo momento que se empieza a rodar el film. «Cada día al finalizar la jornada de rodaje se lleva el material a la sala de montaje para poder trabajar con él», señala Verónica Callón (Palmeras en la nieve, El guardián invisible, Señor dame paciencia). Este hecho, y como recalca su compañero de profesión Pablo Blanco (Airbag, No habrá paz para los malvados, Las Brujas de Zugarramurdi), tiene una gran ventaja: «si alguna secuencia necesita algún plano que se entendiera necesario y no se hubiera rodado se puede avisar al director para que lo ruede».  De esta forma se gana mucho tiempo ya que, teniendo en cuenta la película en la que se esté trabajando, la postproducción dura de ocho a doce semanas.

A pesar de que «hay muchos espectadores que no saben qué es el montaje», al parecer el público se está interesando cada día más en conocer este área. «El montaje de una película es como cuando un arquitecto hace una casa. Empieza desde una base y partiendo de ahí la estructura se va levantando» asegura Blanco, que lleva dedicándose a esta profesión más de veinte años. Aunque también es importante destacar que existen films en los que desde el inicio se produce una aproximación muy cercana a lo que se quiere transmitir.

DISTINTOS GÉNEROS, DISTINTAS DINÁMICAS

Si de normal esta tarea ya resulta compleja de por sí, cuando se trata de provocar diferentes sensaciones en el público o lograr hacerles reír, temer y llorar en un mismo film la dificultad aumenta mucho más.

«Cuando montas comedia te ríes a diario, pero cuando el tema son asesinatos, sufrimiento y mal rollo en general, ese es tu día a día» afirma Verónica, quien matiza lo costosa que fue la postproducción de El guardián invisible ya que «medir cómo y cuándo das la información es muy delicado. Si te quedas corto será muy críptico, pero si te pasas sabrán quién es el asesino antes de tiempo».

Si a la idea de lograr transmitir el mensaje esperado sumamos la cantidad de material que en algunas ocasiones llega, el trabajo se convierte en algo aún más amplio. Pablo Blanco menciona que en Asaltar los cielos (Jose Luis López-Linares y Javier Rioyo) se encontró con un gran número de recursos que provocaron que todo fuese más costoso. «Se rodó por todo el mundo con multitud de material de archivo en diferentes formatos».

Aunque el montaje cinematográfico sea uno de los factores principales para el éxito de un largometraje, las series de nuestro país no se quedan atrás. Con el paso del tiempo España ha logrado hacerse un hueco en cuanto a calidad en las ficciones televisivas. Pese a que en las series existe menos tiempo para que el montador realice su trabajo, y más aún si se trata de una ficción que está en emisión, lo fundamental para lograr un buen resultado en este sector es «ser rápido, resolutivo y saber trabajar en equipo», indica Verónica.


Tráiler de Palmeras en la nieve (Fernando González-Molina, 2015), montada por Verónica Callón

RECONOCIMIENTO Y TRABAJO POR SEPARADO

Como en todos los ámbitos, un gran número de personas desconocen el trabajo que supone montar una película. Este hecho hace que en numerosas ocasiones no se valore el trabajo de estos profesionales. Por suerte, y a pesar de que no siempre ocurre, los premios Goya tienen un hueco para todos los montadores y montadoras, pero ¿significa esto trabajo asegurado?

Pablo Blanco —que recibió el Goya por Airbag— hace hincapié en que la respuesta es negativa. «Estuve seis meses sin que me llamara una productora». El ya veterano montador declara que «en este país los reconocimientos en forma de premios no te suelen ayudar mucho». Su compañera de profesión, Verónica, también recalca que «los reconocimientos no son tan importantes a la hora de trabajar como el saber hacer».

Reciban premios o los esperen, ambos montadores saben reconocer el trabajo bien hecho y, al igual que todos los cinéfilos, también tienen sus imprescindibles. Mientras que Blanco se queda con la saga de El Padrino, Verónica se decanta por F, for Fake de Orson Wells: «Es un monumento al arte del engaño, que en el fondo es lo que es el montaje y, en definitiva, el cine».


Tráiler de Las brujas de Zugarramurdi (Álex de la Iglesia, 2013), montada por Pablo Blanco

Mireia Sánchez

Valenciana pero viajera por el mundo. Periodista. Colaboradora en varias revistas online. El micrófono, mi pasión, la cámara amiga con derecho a roce, y un papel y un bolígrafo, mis mejores aliados. Persiguiendo un sueño pero con los pies en la tierra.

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