Entrevistamos a Samanta Villar: «La calle está muy viva y el periodismo está en la calle»

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Samanta Villar fue una gran revelación cuando se estrenó en Cuatro con el exitoso programa de televisión 21 días y desde entonces ha seguido estando en el candelero con el formato que ahora, además de conducir, dirige: Conexión Samanta. Se ha convertido en una periodista de raza que defiende su profesión desde la mera información rozando la investigación, y que desde hace años nos deja con la boca abierta con todos sus reportajes. Cercana, natural y con las ideas muy claras, Samanta nos concede una amplia entrevista en la que demuestra quién es ella verdaderamente.


TITULARES

‹‹Me he acostumbrado a dirigirme y no me veo trabajando para otro equipo directivo››

‹‹El acceso a la realidad por parte de los periodistas es más amplio que nunca››

‹‹La nueva reportera de 21 días tiene que ser muy punky››

‹‹Vivir 21 días en una chabola no es complicado, lo complicado sería no tener alternativa, que es lo que les pasa a ellos››

‹‹Me lo estoy pasando tan bien en la calle que no tengo la necesidad de cambiarla por un plató››

‹‹Mi meta me la planteo más como productora ejecutiva, creando nuevos formatos, que evolucionando delante de la pantalla››

‹‹Buscamos temas sorprendentes y reveladores con los que el espectador se entretenga y aprenda cosas››


- Desde hace varias temporadas además de conducir Conexión Samanta también eres la directora del programa, ¿es más fácil presentar un programa cuando tú misma lo diriges?

No es más fácil. De hecho, es más complejo. Hay más cosas que son tu responsabilidad, pero sí que tiene algunas ventajas como que soy yo la que me meto en los sitios que considero que debo meterme y que el trabajo se enfoca de la manera que a mí me parece más correcta. Entonces hay una coherencia tremenda en todo el planteamiento y ejecución del trabajo.

En etapas anteriores, simplemente al ser cada uno de una manera diferente había pequeñas diferencias de criterio y al final, como portavoz que me considero de un trabajo en equipo, me tocaba defender posiciones con las que no estaba de acuerdo, y esto me incomodaba mucho. Creo que también, por la propia evolución de alguien profesional que hace estos programas como los que yo hago, lo coherente es acabar dirigiéndolos, y no nos va mal en esta época. También me permite llevar todo lo que haga hacia el terreno que quiero trabajar; esto es un esfuerzo cada día porque ahí entro en negociaciones con la cadena por el tipo de temáticas que queremos tratar, pero también es un reto.

- Ya que al principio no dirigías el programa, ¿cómo surge la posibilidad de abarcar estos dos puestos?

Me dio la idea una persona que me propuso otro trabajo fuera de 21 días y Conexión Samanta. Esta persona lo que quería directamente era que dirigiese ese formato. En el momento que esto surge consideré que no estaba preparada, no me veía ni con la seguridad ni con los conocimientos que requiere dirigir un programa como estos. Rechacé esa oferta, pero por otra parte me dio la idea y pensé que si esa persona me estaba viendo como directora de un formato, por qué no me iba a ver yo. Me tomé mi tiempo y estuve dos años empapándome de todo el proceso de producción del programa para entender cómo funcionaba ese trabajo, y cuando hubo cambios internos y surgió la oportunidad me postulé y desde luego no lo voy a abandonar. Me siguen surgiendo ofertas de trabajo, pero ya me he acostumbrado a dirigirme y no me veo trabajando en un programa para otro equipo directivo. Lo que quiero es dirigir y crear formatos.

- ¿Y qué tipo de formatos son los que te gustaría crear y sacar adelante?

Curiosamente, los formatos que suelo pensar muchas veces no están en la televisión comercial. Una cosa que me apetece mucho es probar nuevas maneras de lanzar mensajes y hacer reportajes pero fracturados. Estoy pensando en redes sociales, en hacer reportajes en Twitter. Me gustaría comprobar cómo adaptaríamos el lenguaje de Twitter al del reportaje visual y ver si tenemos que mandar micro-vídeos de treinta segundos y planificarlo de alguna manera, o cómo hacer periodismo con las nuevas cámaras que son los móviles. Me interesa mucho esa intersección entre las nuevas tecnologías y la nueva narrativa que provoca que hayan nuevas tecnologías. Todo eso a veces se tiene que probar en televisiones públicas o locales y luego cuando se demuestre que funcione aplicarlo a la televisión comercial. El pensar cómo lo hacemos y cómo se puede sacar adelante esas ideas para mí es lo más apasionante y divertido.

- ¿Has llegado alguna vez a proponer estos formatos que tienes en mente a la cadena para la que trabajas?

Todavía no porque sigo trabajando para la productora Boca a boca y tengo un camino por recorrer en ese sentido, pero creo que esa va a ser una evolución natural igual que lo fue llegar a producir. Creo que dentro de unos años acabaré teniendo mi productora y haciendo esas cosas.

- Los temas que has tratado siempre en televisión suelen ser muy sociales, ¿hay algún tema que por algún casual no hayáis podido trabajar en su día y te gustaría recuperar ahora?

Nosotros, por nuestro formato, tenemos algunas limitaciones: necesitamos que el reportaje sea visual y hay determinados temas que no tienen imagen o secuencias dinámicas que capten la información. Tenemos un pie en la información y otro en el entretenimiento, entonces hay determinados temas que son muy estáticos o se basan simplemente en entrevistas que no tienen una imagen de aquello; se nos hace muy cuesta arriba y no conseguimos llegar al punto de traducir todo aquello en imágenes. Sí que es verdad que se nos van quedando muchos temas en el camino y que a mí particularmente me interesan mucho, pero suelen ser temas atemporales y creo que antes o después en algún formato los trataremos.

IMG_6439 (Copiar)- ¿Crees que el periodismo hoy en día tiene un acceso restringido o limitado con ciertos temas a los que os gustaría poder acceder?

En realidad creo que no. El acceso a la realidad por parte de los periodistas es más amplio que nunca. Es verdad que los grandes medios de comunicación están muy alastrados por los fondos de inversión de los que dependen: los grupos empresariales, las servidumbres políticas y mil cosas, pero por otro lado está internet y no puede haber más libertad de la que estamos gozando ahora. No me parece que el periodismo esté viviendo malos momentos en esta época, lo que sí creo es que los grandes medios de comunicación tienen problemas. Hay ejemplos muy claros de una nueva manera de hacer un periodismo mucho más libre de estas ataduras que te comentaba, como eldiario.es y muchos otros que son nuevos modelos que se sostienen sobre los socios y el crowdfunding y funcionan.

- De todos los factores que, como presentadora y directora, tienes que tener en cuenta a la hora de hacer un nuevo reportaje, ¿a cuál le das más prioridad?

Tiene que ser una combinación. En esta nueva etapa que hemos estrenado y que estamos preparando ahora estoy buscando temas que sean muy desconocidos para el público. Nosotros nos tenemos que mover siempre en esa intersección entre la televisión comercial y la función pública del periodismo, y para mí esa intersección está en los temas que son novedosos, sorprendentes para el espectador, que es donde cumplimos con la parte comercial. Tenemos que hacer una selección de esos temas para que tengan un interés periodístico y ahí es donde encontramos el terreno en el que a mí me encanta estar. La prueba del algodón es cuando a alguien le cuento ese tema y dice: «¡¿qué?!». Cuando pasa esto es que es buen tema. Cuando muestran sorpresa o simplemente te preguntan si eso de verdad pasa y existe. Es verdad que para la televisión es muy complicado, porque nosotros siempre llegamos tarde respecto al resto de medios y eso nos hace que seamos más exigentes en la selección de temas y buscarnos la vida para encontrar esas exclusivas. Descubrir todo eso en esta etapa lo estoy disfrutando mucho porque me enorgullece. Sí que es verdad que Cuatro nos lo ha puesto fácil porque ahora nos permite hacer programas en tandas de cuatro reportajes y así tenemos tiempo de recomponernos y descubrir solamente cuatro temas reveladores.

- ¿Te ves mucho más tiempo estando al mando y presentando Conexión Samanta?

Sí. En realidad, me veo siguiendo con el reporterismo y los reportajes, lo que no sé es si se llamará Conexión Samanta, El reportaje de Samanta o El reportaje a secas. Como lo estoy disfrutando no veo el fin. El día que me empiece a cansar pensaré que tengo que cambiar de etapa.

- Seguro que esta pregunta te la han hecho un montón de veces, pero juntando todos los reportajes que has hecho tanto en 21 días como ahora en Conexión Samanta, ¿cuál ha sido el más duro en el que has trabajado?

Eso es como elegir entre mamá y papá o entre los hijos. No hay uno que sea más duro que los otros porque por un lado está la dureza de las situaciones que viven los personales a los que grabamos, por otro lado ha estado la incomodidad a la hora de rodar con determinados personajes y por otro lado hay diferentes durezas. Desde luego para mí la etapa de 21 días fue la que emocionalmente era más intensa, lo más duro era volver a casa. Estaba veintiún días en la calle durmiendo con mis colegas indigentes y el día veintiuno yo me volvía a mi casa con mi comodidad y dejaba a una gente, con la que ya había establecido una amistad, en la calle. Tuve que hacer un proceso de asumir la impotencia y las limitaciones que tengo, pero fue muy duro darme cuenta de que por más que quieras solucionarle el problema, no está en tus manos. Creo que eso fue lo que más me hizo madurar, y ahí empiezas a ser más escéptica y ver el mundo como una jungla de supervivencia en la que hay unos que sobreviven y otros que no. Ser consciente de la crueldad del ser humano y asumirlo como un instinto animal. Una de las cosas que más me costó aceptar de la crueldad del ser humano es la pasividad. No que fueran malos, simplemente que hay veces en las que nadie hace nada, no actúan, y eso es tremendamente cruel. También hay una cara B y es efectivamente en la que todo eso existe y yo, que no tengo que sufrir esas consecuencias, no es que solamente tenga el derecho de ser feliz sino que siento que tengo la obligación de serlo.

- Habéis tratado, a lo largo de todos estos años, muchísimos temas impactantes y al fin y al cabo tú los has ido descubriendo a la vez que realizabas los reportajes. ¿Cuál es el que más te ha impactado a ti?

Hay muchos que han sido sorprendentes, pero para mí uno de los momentos más impactantes que viví fue cuando hicimos el reportaje de las maras en El Salvador y nuestro protagonista era un ex marero, que es la gente que deja de matar y se les permite dejar de hacerlo cuando han pasado por penas de cárcel. Este chico había dado un giro de ciento ochenta grados a su vida e intentaba rehabilitarse. Empaticé con él y a los pocos días ya teníamos una muy buena relación, entonces hubo un momento en el que yo misma dudé de lo que sentía. El momento clave es cuando te das cuenta de que te cae bien el asesino y lo aprecias, y ahí te planteas si estás sintiendo lo correcto o de si debería ser más intransigente en mi juicio y si puede ser mi amigo alguien que ha matado a un montón de gente. Efectivamente, claro que puede ser tu amigo alguien que ha matado a un montón de gente porque las circunstancias son las que son, entonces muchas veces llego a la conclusión de que si yo hubiese vivido esas mismas circunstancias, probablemente habría hecho lo mismo. Ahora me he dado cuenta de que todo es muy variable y muy relativo, nada es blanco ni negro y lo que ahora es blanco luego será negro y viceversa, todo es cíclico y no hay que darle muchas más vueltas.

- Desde que entraste en Cuatro, y luego ya más tarde con la fusión en Mediaset, siempre has trabajado haciendo reportajes en exteriores pero nunca en un plató de televisión. ¿No tienes ganas de trabajar en un lugar estático como un plató de televisión?

La verdad es que no. Me gusta mucho la calle y el periodismo que más me gusta se hace en la calle, todas las ideas que tengo son hacer periodismo en la calle. La calle está muy viva y el periodismo está en la calle. Creo que es el tiempo de la realidad y de las historias que hay en ella. Meterme en un plató de televisión no me apetece.

- ¿Crees que no te sentirías cómoda manejando los tiempos en un plató?

Sí, lo podría hacer. De hecho, presenté varios años informativos en TVE y no me costaría volver a hacerlo, no me daría miedo. Me lo estoy pasando tan bien en la calle que no tengo la necesidad de cambiarla por un plató, aunque más adelante quizás necesite tener un horario más establecido y una rutina y lo más parecido para tener eso es haciendo un programa de plató. El periodismo en plató, si miras la parrilla, te das cuenta que casi no se está haciendo, entonces no sé qué es lo que me tocaría hacer.

- La primera etapa de 21 días la conducías tú, más tarde llegó Adela Úcar y ahora, hasta donde se sabe, están buscando otra persona que se haga al frente del programa. ¿Tienes alguna idea de alguien que pudiese hacer bien ese trabajo?

Varias personas. Yo he propuesto a gente y mucha gente también se ha postulado, lo que pasa es que se está buscando una persona con una imagen y unas características que ya tienen muy claras y eso está dificultando más encontrarla. Creo que la nueva reportera tiene que ser muy punky, tener mucha fuerza y ser de esas personas que se arremanga con lo que ve y se lo lleva por delante. Eso es lo que da mucha vitalidad al formato. También tiene que tener experiencia en televisión, tiene que ser capaz de comunicar. Creo que lo que se está buscando es un tono vital determinado con el que conectes.

- ¿Cómo se aguanta emocional y físicamente un rodaje a la altura de 21 días?

Sinceramente, a mí no me parece que sea tan difícil. Es verdad que mis compañeros me dicen que doy asco con mi optimismo y con que a mí todo me parezca bien y fácil, pero es que vivir veintiún días en una chabola no es complicado, lo complicado sería no tener alternativa, que es lo que les pasa a ellos, pero el ir allí y vivir como ellos viven no me parece tan complicado. Para la gente que no puede estar más de cuatro días fuera de casa sí que lo entiendo, pero no es mi caso. Tienes que ser una persona muy echada para adelante y con mucha motivación. El periodismo es una cosa muy vocacional y tienes que disfrutarlo para enterarte de verdad de todo. Cuando tienes eso, las incomodidades son secundarias. Claro que duermes mal y que te viene la regla y tienes que buscarte la vida, pero ¿eso es muy grave? No. Meterme en la mina sí que es verdad que fue peligroso, pero ahí es donde tienes que calcular los riesgos. Ser profesional y trabajar asumiendo esos riesgos.

- Hace días Risto Mejide anunció su retirada de Viajando con Chester y ya se sabe que la nueva presentadora será Pepa Bueno. ¿Te hubiese gustado a ti hacer entrevistas en este formato?

Sí. De hecho lo dije cuando vi lo de Risto e hice la broma de llamar a Paolo y que me pusiese a mí en el Chester. Sí que me gustaría, pero yo creo que Pepa Bueno lo va a hacer fenomenal, va a ser muy diferente a Risto porque Pepa es otra cosa. Creo que para ella tiene que ser un reto porque Risto tenía esa cosa irreverente que engancha mucho al espectador y en eso Pepa es mucho más periodista, desde luego porque simplemente Risto es publicista. En ese formato hay que ser mucho más que periodista y mantener el interés. Es un reto para ella.

- También en la última temporada de Hable con ellas se planteó la posibilidad de que fueras tú la nueva quinta para presentar el programa, ¿te gustaría finalmente formar parte de un programa como este?

Eso fue un chiste que hicimos porque teníamos que hacer la promoción de la nueva temporada de Conexión Samanta e hicimos el juego guionizado de que era una posible quinta. Como te decía antes, yo si no dirijo el programa no me veo, no creo que sea el formato para mí en este momento.

- ¿La situación que está atravesando nuestro país hace que la gente esté más interesada por los programas de información que antes?

Desde luego. Ahora hay mucho interés por la información por el contexto que hemos vivido y eso es una buena noticia para los periodistas. También ha permitido esto de que nos hayamos tenido que poner las pilas y haya salido nueva competencia. Sí que es verdad que ahora no solo se demanda información si no que contemos la historias que hay en realidad. Yo lo entiendo porque desde hace unos años solo consumo documentales de televisión, historias basadas en la realidad, pero también periodismo narrativo, que se hace con cosas buenísimas. Que Bradley Manning, que es quien hace que explote todo el caso de WikiLeaks, de repente sea transexual y se convierta en Chelsea Manning es un giro de guión que en la ficción no te lo puedes permitir porque no cuela, es inverosímil. Lo bueno de la realidad es que las cosas inverosímiles las puedes concebir porque son de verdad, y es alucinante todas las cosas que pasan. Una de las cosas que me encantaría hacer si tuviera tiempo para ello sería escribir desde el periodismo narrativo, lo que me temo es que no me dé para vivir; entonces, mientras tanto, tendré que seguir en la televisión.

- Ahora que me dices lo de los libros del periodismo narrativo, estás a punto de publicar un libro sobre la prostitución voluntaria, ¿cómo vas con este tema?

Creo que he fallado en la autodisciplina pero ahora estoy con Libros del K.O., que es con quien he firmado para publicar porque están especializados en periodismo narrativo y son maravillosos. Sé que es una editorial muy pequeña y sé que no tienen la proyección que pueda tener Planeta o Plaza Janes, pero me da igual. Quería estar con ellos porque voy a aprender un montón y estoy con un editor que se llama Álvaro Llorca que es maravilloso. Él me va guiando y ha ido mirando qué es lo que está bien y qué es lo que habría que cambiar. He aprendido un montón y son cosas que veo que tiene razón. Me encanta y lo estoy pasando bomba, creo que por fin este año lo sacamos. Son historias de prostitución real que también te sorprenden. Es un punto de vista con el que creo que me van a caer palos por todos los lados porque las feministas de España me van a poner a caldo, pero lo que hago es centrarme en esas historias de prostitución voluntaria que además reclaman la dignificación, la regularización y la normalización del tema. Lo que fue transgresor para mí fue la normalización que esas personas sienten por la prostitución voluntaria.

- Para ti en un futuro, ¿cuál sería la máxima laboral con respecto al periodismo?

La verdad es que mi meta me la planteo más como productora ejecutiva, creando nuevos formatos, que evolucionando delante de la pantalla. Me lo imagino como un proceso de evolución periodística. Claro que me gustaría entrevistar al rey o la reina, obviamente. Y a muchas otras personas y personalidades, pero lo que me atrae más es moverme por los mercados de televisión internacionales, ver qué se está haciendo en otros sitios, importar formatos, adaptar y crear nuevas ideas. Ese terreno me gusta muchísimo.

- ¿Da las mismas oportunidades el periodismo hoy en día a mujeres que a hombres?

Eso no te lo podría decir porque no lo tengo estudiado ni contrastado. En mi caso particular sí. Creo que los hombres periodistas tienen más oportunidad de trabajo por la simple razón de que en la facultad son minoría. La mayoría de los alumnos de periodismo son mujeres y, sin embargo, en los puestos de trabajo se intenta equilibrar la cosa, entonces por estadística ellos tienen más oportunidades de trabajo. Luego está el tema de la maternidad. Está tan interiorizado que ser una buena madre es no delegar tus responsabilidades en ningún momento, que cuanto más asciendas más responsabilidades tendrás en el trabajo y cuando seas madre tienes menos tiempo para ello. Una cosa que digo siempre es que tenemos que aprender a que sea el marido el que salga del trabajo cuando el niño tiene décimas de fiebre en el colegio, que no sea siempre la mujer la primera que sale corriendo, y creo que poco a poco iremos progresando en ese ámbito.

- Ya para terminar, ¿se sabe más o menos cuando podremos ver la nueva tanda de reportajes de Conexión Samanta que estáis preparando?

Creo que tendrá que ser a finales de primavera, si todo va como tenemos previsto.

- No te voy a preguntar, por razones obvias, qué temas vais a tratar, pero ¿qué va a poder ver el espectador en estos nuevos reportajes?

De nuevo buscamos temas sorprendentes y reveladores con los que el espectador se entretenga y aprenda cosas.

Fotografías: Archivo y Mario Temiño

Mario Temiño

Nacido en Madrid. Parte creadora. Entrevisto y escribo sobre libros en YourWay Magazine. Cine. Televisión. Técnico en producción audiovisual y aficionado a escribir y leer en mis ratos libres.

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