Pasapalabra cumple 8 años en Telecinco: la historia de un programa de éxito

El concurso por excelencia de las tardes de la TV está de celebración. Y es que hace 8 años, Telecinco se hizo con los derechos de un programa de éxito incansable: Pasapalabra.

Su historia comenzó en Antena 3 de la mano de Silvia Jato, que durante la primera etapa del concurso fue la cara reconocible del formato, pese a que por esta cadena pasaron más adelante Constantino Romero en su sustitución y Jaime Cantizano, cuando la presentadora fichó por Telecinco. Sin embargo, en el momento en que la otra cadena adquirió el concurso, la imagen de éste pasó a ser la de Christian Gálvez, y hasta el día de hoy, constituye una de las bazas fundamentales del programa. Su simpatía y carisma dieron nuevos aires a un programa que venía quemado de Antena 3, que decidió retirarlo en el 2006 tras una bajada considerable de audiencia.

Pasapalabra, como Saber y ganar, ha sabido perdurar en el tiempo sin perder ni un ápice de su estructura original. Aunque las pruebas han evolucionado mucho en estos ocho años de concurso en Telecinco, la estructura del programa sigue siendo la misma desde sus inicios. La única variación que sufrió ‘el rosco’ (la más reconocible prueba del concurso) en su paso de Antena 3 a Telecinco, fue que los concursantes dejaron de utilizar cascos para escuchar mejor la voz del presentador, una seña de identidad durante mucho tiempo (cuando en ‘Hommo Zapping’ hacían parodias del programa) pero que, por los avances temporales, dejó de ser imprescindible. No sólo eso cambió: la estética ya no es la de hace unos años; el plató, desde su etapa en Telecinco, es mucho más fresco y no tiene el carácter de los años 2000. El ballet y azafatas que amenizaban las presentaciones de las pruebas también fueron suplidos a favor de un mayor contacto con invitados y concursantes.

Y es que, por inexplicable que parezca, el éxito de un concurso después de años en antena en los que la TV ha sufrido tantos cambios y tantos concursos han probado suerte, todo tiene una explicación: Pasapalabra juega con muchos elementos que le permiten seguir arrasando: es un concurso familiar, que no se cierra a un determinado sector del público, que ven los abuelos con los nietos, las amas de casa, y los licenciados. Un concurso con la seriedad que exige el formato pero con momentos muy Telecinco, con la incursión de famosos que permiten un gran juego gracias a la química existente con el presentador (que conoció a su actual mujer cuando esta acudió de invitada). Y, además, es un concurso que apetece seguir con expectación, para comprobar cuándo el concursante que lleva semanas en el programa consigue llevarse el ansiado bote, el que más dinero ha repartido de la historia de los concursos de televisión.

Como dijo en su día Christian Gálvez en la celebración de los 2.000 programas de ‘Pasapalabra’: “El poder enseñar en televisión que cultura y entretenimiento pueden ir de la mano es una pasada”.

Felicidades.

Víctor Santos

Polifacético, aficionado al humor y a escribir. Estudiante de publicidad. No sabe cantar, no sabe bailar, pero no se lo pierdan

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