Marwan: Fuerza y carisma sobre el escenario (Crónica Galileo Galilei, Madrid)

Este pasado jueves 31 de julio el músico y poeta, (así se define él en su cuenta de Twitter), Marwan, ofreció un concierto en la sala Galileo Galilei de Madrid. Ante todo, he de decir que fue un señor concierto. A las 20:35 se abrieron las puertas de la sala. Lo primero que sorprende al entrar es la amplitud de la misma, la iluminación tenuemente evocadora y la disposición milimétrica de las mesas, sin dejar un hueco mayor del estrictamente necesario para no desaprovechar ni un centímetro.

A las 21:30 empezó por fin el concierto, inaugurado por Fran Fernández (@franfermusica) y su tema «Mi frío». Tanto él como sus temas fueron recibidos con cálidos y sonoros aplausos del público.

A continuación entró en escena el propio Marwan, dispuesto a comerse al público y al escenario. Estaba acompañado por Alejandro Martínez al teclado y Marino Saiz al violín. Dio la bienvenida al concierto en el mismo tono en el que sería la noche: relajado, amigable, bromista y cercano. Abrió con «Mi paracaídas» y el público le siguió, entregado.  Desde el primer momento se notó que flotaba una energía especial en el ambiente, con un público de edades muy variadas, pero no por ello menos entusiasta. Huelga decir que la sala estaba a reventar.

El artista hizo un repaso a sus temas, conocidos y no tan conocidos, a lo largo de las aproximadamente dos horas que duró la actuación, incluido «Palabra por palabra» y «Puede ser que la conozcas», este último acompañado en el escenario por Funambulista, artista y amigo de la infancia de Marwan, con las que el público se vino totalmente arriba y el concierto pasó a ser un coro a muchas voces coronado por salvas de aplausos atronadoras.

Como no podía ser menos, con el conflicto de Gaza en todo su esplendor estos días, el cantautor dio una lección de convicciones, que muchos quisieran para sí, cuando llegó el momento de cantar «Canción a mi padre» y la introdujo con una breve explicación de la historia de la masacre e invasión palestina (recordemos que su propio padre estuvo bajo fuego israelí), si bien afirmó que tampoco apoyaba a Hamás porque «en una guerra no hay nadie inocente». ¿Se puede ser más grande como artista y como persona?

La tensión que flotaba en el auditorio se distendió con la siguiente canción, no así el espíritu combativo de sus letras, cuando cantó «Necesito un país», aunque sin el rapero Nach (con el que colaboró en este tema) en el escenario. El público volvió a entrar en auténtico furor y Marwan capeó el temporal de piropos y proposiciones insinuantes que siguieron a la canción como lo había hecho durante todo el concierto: con mucho humor.

Ya a punto de terminar el concierto, el artista hizo gala de su punto picaresco cuando mencionó el pequeño «accidente» que tuvo Laura Pausini (si no lo habéis leído o visto, diré que involucra un escenario, una bata y ausencia de ropa interior), punto que también había demostrado imitando a Tiziano Ferro y sus canciones, sin ir más lejos.

Como colofón, Marwan terminó esta impecable actuación dejando a un lado el escenario, los altavoces y los micrófonos para colarse entre el público con su guitarra y su voz. Cerrándola con «La dictadura de la primavera», ovaciones estruendosas y un público más que satisfecho. Sin duda alguna, un artista al que merecerá la pena volver a ver en directo.

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Crónica por Eva G.H.
Fotografías por Rocío Muñoz
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