Un teatro para todos

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Todo el mundo tiene derecho a la cultura. Esta afirmación, a priori lógica y con pocas objeciones, dista mucho de cumplirse hoy en día. Sin embargo, pese a la dificultad y los factores que impiden que el derecho de acceso a la cultura sea una realidad más que una promesa, son muchas las personas que dedican una gran parte de su día a día a luchar para que todos y todas podamos disfrutar del teatro, la danza, los musicales y otros espectáculos artísticos.

Algunas de estas personas son las que, en 2011, decidieron crear Teatro Accesible, un proyecto que busca que los teatros, como parte de la cultura, sean accesibles para toda la población. Gracias a esta iniciativa, las personas con discapacidad auditiva, visual o intelectual pueden disfrutar de numerosas obras de teatro a través de subtitulado, audiodescripción, sonido amplificado, lengua de signos y otros servicios de accesibilidad a la comunicación.

Desde que empezaron, Teatro Accesible ha estado presente en más de 80 teatros, casi 30 festivales y más de mil representaciones. Su enorme crecimiento es reflejo de una sociedad que ama la cultura y que está formada por más de 8,5 millones de personas mayores de 65 años, más de un millón de personas con discapacidad auditiva y casi un millón de personas con discapacidad visual. Personas que, por supuesto, tienen derecho a disfrutar de las historias que se cuentan en las tablas en igualdad de condiciones que el resto. Además, como bien indican en su página web, «la accesibilidad beneficia a toda la sociedad porque todos somos potenciales usuarios de ella en algún momento».

A día de hoy, más de 6.000 personas se han beneficiado de los servicios de Teatro Accesible, con experiencias de lo más diversas. Lucía Mendoza, responsable de comunicación del proyecto, cuenta que el testimonio depende de si las personas que acuden al teatro son ciegas, sordas o mayores. «Recuerdo a un chico ciego que vino con su pareja y era la primera vez que usaba el servicio. Siempre había venido al teatro, pero solamente escuchaba los diálogos, no había usado nunca el servicio de audiodescripción y fue de los primeros en levantarse a aplaudir. Luego nos comentó que lo había vivido más porque no solo escuchaba las voces sino que estaba escuchando todo lo que pasaba en escena y estaba superemocionado por haber tenido más información sobre eso».

Para las personas sordas, los servicios de accesibilidad son aún más necesarios, puesto que «directamente no vienen al teatro si no hay subtítulos, no merece la pena ir si no van a entender nada de lo que hablan». Respecto a las personas mayores, Lucía relata que «es muy curioso porque siempre conocen el servicio directamente en el teatro. Normalmente tienen problemas de audición pero no son sordas del todo y, cuando van al teatro, siempre piden las primeras filas para escuchar mejor. Cuando estamos nosotros allí y descubren que hay el servicio, dicen que irán más al teatro y se podrán sentar donde quieran».

El hecho de que muchas personas mayores, entre otros potenciales usuarios del servicio, no conozcan Teatro Accesible se debe a que el mayor reto para el proyecto es dar difusión a las actividades que realizan, para lo que necesitan un gran apoyo de los teatros y de la Administración pública. «Al final las experiencias que estamos creando son buenas y  la comunicación de todo ello es lo más importante. Además de adquirir equipo, hay que hacer un buen trabajo de comunicación y creo que la clave es que todos los agentes implicados en crear Teatro Accesible se acerquen y trabajen mano a mano. Debemos tener un papel proactivo a nivel de comunicación para que la gente sepa que ese servicio está a su disposición».

Sin embargo, la labor del sector público en este ámbito debe ir más allá de la comunicación. «Creo que los teatros públicos deben comprometerse más para hacer que la cultura llegue a todo el mundo porque ellos son los que pueden garantizar el acceso a este arte a toda la ciudadanía por igual.  Hay personas que están acostumbradas a no ir al teatro y luego, cuando encuentran el servicio de accesibilidad, dicen que irán siempre».

A pesar de que todavía hay mucho que mejorar, Lucía cuenta que la situación es cada vez más positiva. «Estamos en un buen momento porque la gente cada vez va tomando más conciencia sobre estas cosas. También hay movimiento social de personas con discapacidad que, aunque antes no tenían tanta voz, ahora se muestran más empoderadas y se lanzan a pedir sus derechos como toca. Son más visibles y su voz es mucho más fuerte».

El teatro, como afirma Lucía, «es una muy buena herramienta para hacer llegar mensajes que la sociedad necesita escuchar. El público se puede sentir identificado, reflexionar sobre ciertos temas y crecer como personas porque al final es como leer un libro, una historia que te hace empatizar con el resto». Precisamente por esta necesidad de empatizar, como individuos y como sociedad, es tan importante Teatro Accesible. El teatro cuestiona, enseña, divierte, incomoda, refleja, transmite y emociona. ¿No deberíamos tener todos y todas la posibilidad de acceder a él?

MÁS INFORMACIÓN SOBRE TEATRO ACCESIBLE

www.teatroaccesible.com

Marta Carrasco

Nacida en Madrid. De pequeña me daban miedo los teatros, ahora no salgo de ellos. Amante de las series, del cine, de la música, de los libros y de todo lo que te hacen sentir. Necesito escribir y a veces no leo lo que escribo. Deseando ver lo que la vida me va poniendo en el camino.

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