Alejandro Sanz nos presenta ‘Sirope’, su nuevo álbum

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“Sirope es almíbar y jarabe, te endulza y te cura”

Con estas palabras, Alejandro Sanz nos revela las claves que se esconden en las canciones de su nuevo álbum, el décimo de estudio, que vio la luz el pasado 4 de mayo. “Sirope” ha sido producido por el propio Alejandro Sanz y el reconocido productor Sebastian Krys. Sanz es además el autor de todas las canciones.

El concepto musical de la canciones de Sirope, según el propio Alejandro se define como una mezcla equilibrada de Pop, un poco de Rock, Funk, y el Flamenco de su voz que es el ADN que imprime su sello tan particular y único. Sirope contiene 13 canciones inéditas. En una de ellas, “Suena la Pelota” colabora el gran artista dominicano Juan Luis Guerra. El álbum se grabó en Miami y en él participaron grandes músicos como Davey Faragher, Sal Cuevas, David Levita, Arturo Sandoval, un trio de metales de Filadelfia, la voces de Chabuco, Sara Devine, Natasha Dueñas, Irene Díaz y Belén Zeta. El primer single Un zombie a la intemperie se publicó el 2 de marzo y alcanzó el Nº1 de iTunes en España, Latinoamérica y Estados Unidos. El videoclip oficial es una joya cinematográfica dirigida por el joven realizador español Rubén Martín en el que participan las reconocidas actrices española Inma Cuesta y Marta Etura. En tan sólo tres días obtuvo más de 1 millón de visitas en VEVO/Youtube.

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El propio Alejandro relata así lo que ha sido el proceso de creación de Sirope:

«Empecé este Sirope grabando notas de voz en mi móvil. Una, otra… el silencio sopla tanto en la grabación que apenas se escucha mi voz, el vacío susurra y se graba… En el micrófono y en mi voz, arrastro una melodía que pretende ser un bajo y una batería y un piano y una guitarra, todo al mismo tiempo. Por la ventana de mi computadora entra la luz azul… Abro mi estudio virtual. Al segundo siguiente tenía 40 canciones grabadas con sus diseños de baterías, sus líneas de bajo, sus guitarras, su tarareo manchado de frases… A partir de ahí fui saltando de una a otra, horas y horas… días y días hasta sumar 8 meses, dando un brochazo aquí, clavando un clavo allá, dejando una palabra medio pintada, una idea encajada…

En el proceso creé tres carpetas en mi finder CANCIONES AAA, CANCIONES BBB, CANCIONES CCC… Las canciones viajaban de una a otra carpeta dependiendo de cómo se iban desarrollando, había algunas que parecían brillar por encima de las otras y de repente se iban apagando, desapareciendo de mi vista en un rincón de la última carpeta y había otras que llegaban de puntillas, sin hacer ruido, como con gabardina gris y de repente se iban colando en mi patio de las ideas…

Poco a poco las 40 canciones se quedaron en 28, después 24, luego 18… Han quedado 13… Canciones concentradas, exprimidas y prensadas, he intentado sacarles la esencia misma de lo que para mí tiene que ser este disco… He cuidado cada fraseo y cada respiración de cada instrumento que suena, incluida la voz. No hay nada improvisado y sin embargo vienen de repetir una improvisación hasta convertirla en algo totalmente diseñado, matemáticamente premeditado… la música es fascinante.

_MG_1079-2 (Copiar)__Una noche escuchando lo que había grabado el día antes, de repente la canción me comenzó a hablar… yo había escrito esa letra y esa música, sin embargo me había concentrado tanto en los detalles, me había metido tanto dentro del lienzo que había dejado de ver el cuadro… y de repente, después de trabajar 8 meses en esa canción… la escuché… me hablaba, sonaba como si fuera la primera vez que la escuchaba… y me dije en voz alta totalmente emocionado: qué maravilla, las canciones tienen vida propia… y te contestan cuando les hablas con el corazón en la mano, una y otra vez, entregado.

En el proceso de grabación he tenido un cómplice con tanto talento como falta de expresividad, Sebastián Krys… un ingeniero y productor con una musicalidad extraordinaria y un conocimiento de los sonidos, los movimientos musicales, los estilos y los músicos realmente sorprendente… pero una de las personas menos expresivas de cualquier planeta donde haya vida… o no la haya… mientras Sebas volaba a Madrid para conocerme y ver si nos entendíamos para trabajar juntos le envié un email para “avisarle” que si venía a tratar de cambiar algo en mis canciones, que se volviera a Los Ángeles. Le decía, con la furia del miedo, que me había pasado 8 meses cuidando esas canciones y que si venía y me las manoseaba y me las despeinaba que le mandaba por paquetería de vuelta a su casa… Era un email, pero en realidad era un imaginario dedo índice en su nariz, inquisitivo y molesto que le apuntaba… Le decía que tenía que enfermar de este disco, que no se le ocurriera distraerse, que no esperara que porque Jesús López me lo hubiera recomendado yo iba a confiar en él sin más. Y terminaba diciéndole que teníamos que hablar mucho antes de decidir… En fin, el email era una retaila de advertencias, insinuaciones, sermones y otras cosas que no menciono porque no estoy seguro de que no sean delito.

Cuando Sebastián aterrizó en Madrid después de 14 horas de viaje lo primero que se encontró en su correo fue mi email de “bienvenida”… y solo me contestó: ¿Puedo salir del aeropuerto?… Nos pasamos una semana hablando, escuchando música, de vez en cuando yo abría una canción y la escuchábamos… cuando él se acercaba al ordenador a tocar algo yo me ponía tenso como las cuerdas de un piano y él tocaba suavemente la tecla del “play”, muy despacio mientras me miraba de reojo (sonriendo?)…me fue ganando… poco a poco… Se coló en mi música y en el sitio de mi cerebro donde guardo el tesoro de mis amistades… y se ganó su sitio en este disco como esas canciones que venían vestidas con gabardinas grises y terminaron dándole la luz al disco. Se ganó mi confianza y hasta le noté ciertamente seguro de sí mismo… Por eso cuando se despidió para volver a Los Angeles le di un último cariño, le dije: Haz lo que quieras, pero no toques nada…

Al poco tiempo nos encerramos en mi estudio en Miami, trabajamos muchas horas diarias, todos los días durante cuatro o cinco meses, no sé… Disfrutamos mucho haciendo este disco, descubrimos formas de trabajar diferentes pero compatibles, y aunque yo me mantenía alerta para que no se distorsionara mi idea inicial confieso que me pude relajar porque ya estábamos en la misma página, ya éramos cómplices…. gracias amigo.

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Pasaron por la sala de grabación grandes músicos, todos dejaron el perfume de su talento alegre y bello. Los músicos cuando disfrutan tocando desprenden una especie de energía nueva, dulce y sensual que se mueve como un sirope de alegría y swing, aire, son, soniquete, flow… Las canciones, cuando se sienten queridas son como el betún; tienen el carácter del color mate, que no necesita ser brillante para ser intenso, la textura terriza, lo sobrio de la ausencia de color, lo llamativo de lo que no tiene adorno, lo crudo, lo simple pero lo robusto… pero el betún, puede brillar como el sol si lo frotas suficiente… este disco está hecho de canciones que quieren ser queridas y músicos dispuestos a amarlas…

Para cocinar mi sirope he necesitado: el esqueleto de nuestros susurros, unas cuantas latas de betún del color de los cordones perdidos, agua de la lluvia de todas las tormentas pasadas, unas flores de desierto… un árbol del Ártico… jabón de tu bañera, las balas de mi cartuchera, los gritos de los miles de gargantas que se cansaron de callar, los conejos de mi chistera, los búhos de tu cabeza… Este Sirope tiene extracto de contratiempo, armonía de un cardumen de detalles que no hacemos, tiene también un vaso de quejas de todos los listillos que dicen ser yo mismo. Tiene el golpe en el pecho de un trueno lejano y hondo, el pellizco de una risa, y el zumbido de una vida… el discurso del campo en las mañanas de abril y mayo y el graznido cansino que emite el verano, le he puesto unos granos de tu miedo… y unos clavos de las cruces de mis ganas. Le he puesto las cuerdas que le corté a tu paracaídas de hielo. Y le he puesto un gracias y le he puesto un colchón en el suelo y después lo he cocinado todo a fuego lento, removiendo toda la mezcla con el tacón de tu zapato… Mi sirope es esencia de todo lo que apostamos en cada mano, de todo lo que no es un juego… Un sirope de notas y pulsos, algo agridulce que se mueve lento. De almíbar y jarabe que endulza y que cura. Bienvenidos a mi recetario, buen provecho».

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Fuente: Universal Music Spain
Fotografías: Rocío Muñoz

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